Escultura con color: el arte del vidrio de Pekín

Aunque los diseños multicolores de dos o más tonalidades gozaron de gran popularidad a lo largo de la última etapa de la dinastía Qing (1644-1911), los artesanos también elaboraron piezas de vidrio de Pekín en un único color que, por sí solo, lograba un impacto visual contundente. Ya fuesen talladas en relieve o dejadas sin decoración, estas piezas de vidrio opaco eran apreciadas por su color saturado y su sobria sencillez, poniendo el énfasis en la silueta del recipiente, en consonancia con la longeva tradición china de la porcelana monocroma.


Aunque se ha practicado durante siglos, la fabricación de vidrio en China adquirió gran relevancia durante la dinastía Qing con la introducción del vidrio de Pekín. Originariamente utilizado para la producción de botellas de rapé, un regalo imperial muy apreciado, el vidrio de Pekín tiene sus orígenes en el período Kangxi (1662-1722), cuando el emperador estableció por primera vez un taller de vidriería en el palacio imperial de Pekín.

Adaptando las técnicas vidrieras italianas, los artesanos del vidrio desarrollaron un tipo de cristal singularmente grueso y opaco, el medio ideal para la elaboración de objetos de vidrio minuciosamente tallados que imitaban la translucidez del jade, de las piedras semipreciosas y de las joyas más raras. A mediados del siglo XVIII, durante el reinado del emperador Qianlong, esta compleja forma de arte había trascendido los talleres imperiales y China había entrado en la era dorada del vidrio de Pekín.

De manera similar al proceso de elaboración del vidrio en cameo, se fabricaban jarrones escultóricos, cuencos y botellas de rapé sumergiendo una pieza de vidrio soplado en vidrio fundido para lograr profundidad y capas multicolores. A continuación, se tallaba la capa más externa de vidrio para dejar al descubierto las capas interiores, lo que daba lugar a un diseño en relieve sobre una superficie con colores de alto contraste.

Mediante la experimentación, los artistas lograron obtener una amplia gama de colores vibrantes, utilizando muchos de los mismos pigmentos que se encuentran en los esmaltes cerámicos, como el oro coloidal para tonos de rojo, rosa y púrpura, el cadmio para amarillos y naranjas, y el cobalto para azules intensos.

Entre las infinitas combinaciones, destacan varios perfiles de color clásicos. Uno de los más comunes es un diseño bicolor en tonos joya translúcidos sobre un fondo blanco opaco, conocido como «verde cortado sobre blanco» o «rojo cortado sobre transparente», y así sucesivamente.

Los diseños multicolores también eran abundantes, como figuras y amuletos esculpidos en vidrio fundido o formas talladas a través de múltiples capas de vidrio coloreado, que evocan la porcelana de cinco colores (wucai 五彩), con esmaltes azules bajo la cubierta y rojos, verdes y amarillos sobre la misma. Quizá los más populares de todos fueron las formas realizadas con un único tono de vidrio amarillo brillante y opaco, conocido como «amarillo imperial» en honor a la bandera de color amarillo dorado de la dinastía Qing. Este color rico y lustroso también es denominado por los coleccionistas como «amarillo canario», «amarillo yema de huevo» y «amarillo grasa de pollo».

Aunque los diseños multicolores de dos o más tonalidades gozaron de gran popularidad a lo largo de la última etapa de la dinastía Qing (1644-1911), los artesanos también elaboraron piezas de vidrio de Pekín en un único color que, por su impacto visual, se imponía como declaración estilística. Ya fuesen labradas en relieve o dejadas sin decoración, estas piezas de vidrio opaco eran apreciadas por la saturación de su color y por su sobria sencillez, poniendo el énfasis en la silueta del recipiente, en la prolongada tradición china de la porcelana monócroma.

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Aunque los diseños multicolores de dos o más tonalidades gozaron de gran popularidad a lo largo de la última etapa de la dinastía Qing (1644-1911), los artesanos también elaboraron piezas de vidrio de Pekín en un único color que, por sí solo, lograba un impacto visual contundente. Ya fuesen talladas en relieve o dejadas sin decoración, estas piezas de vidrio opaco eran apreciadas por su color saturado y su sobria sencillez, poniendo el énfasis en la silueta del recipiente, en consonancia con la longeva tradición china de la porcelana monocroma.


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